Razones para dudar

18.8.05

Teleplastias, S.A.

Cuenta la leyenda con la que los mercaderes de misterios inundan radio, televisión, prensa e internet que nunca ha habido ningún tipo de negocio en torno a las caras de Bélmez.

No importa que la primera noticia que se publicó sobre las "caras" viniera acompañada de una foto de María Gómez portando un taco de fotografías. No importa que el pie de foto rezara textualmente: "Dña María López Cámara con el lote de fotografías del "Rostro" que vende en su casa" (la errata en el primer apellido aparece así en el original). Esa misma noticia cuenta que algunos visitantes les cobraban un duro por entrar (un duro de 1971, no los 3 céntimos de euro equivalentes de 2005 ;-) ). Y todos sabemos, aunque algunos lo nieguen, que siempre ha estado allí el platito para dejar "la voluntad".

Tampoco parece importar la columna publicada por Iker Jiménez en "Enigmas Express" en la que se queja de la exigencia de 600.000 pesetas (3600 euros) a un equipo de televisión de Antena 3 para permitirles grabar un reportaje en la casa en la que reside el misterio paranormal más cutre de todos los tiempos. Ni que decir tiene que no importa que en esa columna el propio Iker reconociera haber pagado en varias ocasiones 100.000 pesetas (600 euros) para que María o sus herederos les permitieran rodar reportajes de menos de 30 minutos.

Con todos estos argumentos queda clara la premisa inicial: las caras de Bélmez de la Moraleda no son un negocio. Tal vez usted se pregunte, estimado lector, ¿cuál sería la actuación más lógica ante un fenómeno que ya sabemos que no es un negocio? La solución es muy sencilla, registrar su nombre como marca comercial en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM). ¿Que no le parece lógico? Hágaselo mirar, está conviertiéndose en un detractor (sí, sí, esa gente mala que quemó a Galileo).

Por inverosímil que parezca, desde el 1 de julio de 2005 se encuentra en vigor el expediente que otorga la titularidad de la denominación "Las caras de Bélmez" a doña Carmen Gómez Hervás, según consta en la web de la OEPM. Curiosamente, se trata de la única marca registrada en esta Oficina que incluye el topónimo "Bélmez". Esta marca está registrada en las clases 09, 16, 29 y 38 según la clasificación de Niza. Esto que, a simple vista, parecen sólo números y burocracia legal (y parecen bien) en la práctica se traduce en que usted no puede emplear la denominación "las caras de Bélmez" (marca registrada) para:

  • CLASE 9: Aparatos e instrumentos científicos, náuticos, geodésicos, fotográficos, cinematográficos, ópticos, de pesar, de medida, de señalización, de control (inspección), de socorro (salvamento) y de enseñanza; aparatos para la conducción, distribución, transformación, acumulación, regulación o control de la electricidad; aparatos para el registro, transmisión, reproducción del sonido o imágenes; soportes de registro magnéticos, discos acústicos; distribuidores automáticos y mecanismos para aparatos de previo pago; cajas registradoras, máquinas calculadoras, equipos para el tratamiento de la información y ordenadores; extintores.

    ¿Había pensado en fabricar un microscopio electrónico "caras de Bélmez" con la imagen de la Pava serigrafiada? Mala suerte, tendrá que negociar con la propietaria de la marca. ¿Un extintor que misteriosamente se mantiene operativo sin revisarse más de 30 años? Tampoco.


  • CLASE 16: Papel, cartón y artículos de estas materias no comprendidos en otras clases; productos de imprenta; artículos de encuadernación; fotografías; papelería; adhesivos (pegamentos) para la papelería o la casa; material para artistas; pinceles; máquinas de escribir y artículos de oficina (excepto muebles); material de instrucción o de enseñanza (excepto aparatos); materias plásticas para embalaje (no comprendidas en otras clases); caracteres de imprenta; clichés..

    Esta clase es aún más interesante. Si alguien, interesado por el éxito de las originales decide fabricar una serie de pinceles denominada "las caras de Bélmez" (por ejemplo, el más grueso podría ser el modelo "la Pava"), deberá negociar con la propietaria de la marca. Aunque los románticos digan que no, sí es posible ponerle límites al arte.


  • CLASE 29: Carne, pescado, aves y caza; extractos de carne; frutas y legumbres en conserva, secas y cocidas; jaleas, mermeladas, compotas; huevos, leche y productos lácteos; aceites y grasas comestibles..

    A los malvados detractores nos cuesta mucho no esbozar una sonrisa al leer esta clase. La titular de la marca es la única persona autorizada en la Unión Europea a comercializar, por ejemplo, un aceite de oliva virgen (de la Cabeza, como el Santuario, por supuesto) extra especial para hidratación de suelos marca "Las caras de Bélmez". Aunque tal vez nos quede alguna salida, habrá que consultar con los letrados si es posible fabricar gusanitos marca "las caras de Bélmez", por si le interesa a alguien.

  • CLASE 38: Telecomunicaciones..

    ¿Quiere montar un operador de telefonía móvil que le comunique con el más allá y había pensado en llamarlo "caras de Bélmez"? Lástima. ¿Una ouija que comunica con los difuntos con el rostro de la Pava y la dichosa marca comercial? Pues va a ser que no. ¿Un canal de televisión teleplástico "las caras de Bélmez"? A negociar, amigo.

Una vez dicho todo esto, sólo me resta emplazarles a que se formen su propia opinión y escribir la ineludible nota legal (tal y como está el patio de parademandas es mejor no exponerse):

La marca "las caras de Bélmez" es una marca registrada por su propietaria, las menciones en este artículo han sido realizadas con un fin estrictamente informativo y de expresión de la propia opinión. A través de esta página no se obtiene ningún beneficio económico directo ni derivado de ella.


 

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