Las "pruebas" que ¿avalan? la paranormalidad de las caras de Bélmez
Las caras de Bélmez siguen siendo para algunas personas (aunque cada vez menos), "el mayor enigma paranormal de todos los tiempos". Para defender esta postura, normalmente los vendedores de misterios recurren a una serie de análisis y pruebas científicas realizadas a las caras de Bélmez de la Moraleda. A continuación veremos la diferencia entre la versión que nos cuentan y lo que realmente dicen estos informes.
- 1973: Precintado de la cocina de la "casa de las caras" por el notario de Huelma.
Sin duda, uno de los argumentos más usados. El 23 de julio de 1973, a petición de la familia Pereira, el notario de Huelma precintó la cocina de la casa de María Gómez Cámara. Según cuentan algunos defensores de las "caras", tras la retirada del precinto se pudo comprobar que habían aparecido nuevos rostros.
Pero, ¿por qué el notario no lo menciona en su acta, limitándose a decir: "B. Que tras examinar los precintos: a) Entiendo que, en general, se encuentran en el mismo estado, que queda reseñado en el Acta por mí autorizada de fecha veintitrés de Julio, bajo el número 462 de mi Protocolo general corriente"? Algunos "investigadores", como Iker Jiménez y Lorenzo Fernández, cortan las fotografías de las actas publicadas de forma que no se entienda este punto de las diligencias del acta notarial.
En realidad, las caras que supuestamente se formaron en la cocina precintada no aparecieron en ésta, sino en la cocina que se construyó para que María Gómez pudiera seguir cocinando. No obstante, si nos atenemos al testimonio de Ramos Perera, presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, no habría sido necesario construir otra cocina mientras duró el precintado. Según comentó en una entrevista concedida a Javier Cavanilles y Francisco Máñez: "Tenía que acudir a un congreso en Andalucía y me desvié para ver cómo se había precintado aquello. Y mi sorpresa era que encontré a María de rodillas, fregando el suelo. Había recogido los precintos con los que el notario había dado fe de que aquello se había sellado."
- 1975: Análisis de J.J. Alonso (IHMV):
En octubre de 1975 se llevó al Instituto Hidrológico y Mineralógico de Valencia la cara conocida como "El Pelao" o "La Pelona", para que fuera analizada por su director, el profesor Dr. Juan José Alonso.
Este análisis es uno de los más usados por los defensores de la paranormalidad de las "caras", argumentando que en el análisis se descarta la presencia de sales de plata y, por tanto, su uso para la formación de imágenes.
Curiosamente, nunca se publica este análisis íntegro, tal y como fue publicado en la revista PSI Comunicación nº 3-4 (1976). Puede consultarse una copia íntegra de este artículo en Editorial Bitácora. Efectivamente, se descarta el uso de sales de plata, pero también indica claramente la presencia de cinc (Zn) tanto en el hormigón como en el mortero (apareciendo en tercer y cuarto lugar, respectivamente, en cuanto a porcentaje relativo en la muestra). Más interesantes aún son dos detalles que no se suelen contar. El primero es que el informe menciona textualmente "Aparece un compuesto melanocrato en la masa del hormigón y mortero, cuya distribución al azar (y no digamos voluntaria) o incidental, podría producir "imágenes" ". ¿Cómo se puede argumentar que este informe descarta la posibilidad de fraude cuando menciona expresamente esa posibilidad?
El otro punto interesante del informe del Dr. Alonso es el famoso "zapato del 39". He intentado varias veces, sin éxito, que algunos "investigadores" de las caras de Bélmez reconocieran que el informe dice textualmente:
"En macrofotografía (primero de visu) encontramos que el contorno de "la cara" coincide con la huella de un zapato del 39; lo señalo en la foto correspondiente (foto 2), junto con otro posible tacón y puntos donde la distribución (¿al azar?) de la materia orgánica empastada en el mortero puede crear "imágenes" ".
Además, da una explicación de cómo pudo formarse la "imagen". Por supuesto, muchos siguen diciendo que este informe demuestra que las "caras" no son un fraude. Realmente, hay que tener mucha "cara" para decir eso.
- 1991: Análisis del CSIC.
En 1991, el Padre Pilón, remitió unas muestras presuntamente tomadas de una de las "caras" de Bélmez de la Moraleda al Instituto de Cerámica y Vidrio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Estas muestras fueron analizadas por Francisco José Valle Fuentes y Juan Antonio Martín Rubí.
¿Qué dicen los defensores de las "caras" al respecto de este análisis? Lo mismo que con el anterior de J.J. Alonso: no aparecen sales de plata ni pigmentos.
La realidad es distinta. El primer problema que presenta este análisis es la recogida de muestras. El Dr. Valle Fuentes afirma no haber estado nunca en Bélmez de la Moraleda y que las muestras se las hizo llegar el Padre Pilón en dos sobres, con una masa de 30 y 60 mg cada una. La única prueba de que esas muestras realmente se tomaron de alguna de las "caras" de Bélmez de la Moraleda es la palabra del Padre José María Pilón. No obstante, aunque la cantidad de muestra recibida no era suficiente (estiman como cantidad mínima necesaria 1 gramo) ni siquiera para cubrir el portamuestras, los investigadores del CSIC hicieron todo lo posible para estudiarlas y redactar un informe de 8 páginas en el que no aparece ni una sóla cita a Bélmez.
En una entrevista concedida a Javier Cavanilles y publicada con autorización de Francisco Javier Valle Fuentes, éste afirma:
?He de decir, que leído hoy el informe y teniendo en cuenta todas las limitaciones que tuvimos, creo sinceramente que la sistemática analítica seguida fue correcta, pero cómo se indicaba en la sugerencia, hubiera sido necesario disponer de mayor cantidad de material (1 g mínimo de cada muestra); con esa cantidad se podrían haber conseguido resultados más fiables. A la vista de los resultados se puede añadir que la presencia de elementos cómo Zn, Pb, Cr, Cu y Ba deben ser relacionados con pigmentos o con algún material fritado".
El artículo de Javier Cavanilles puede consultarse en Editorial Bitácora. Vaya, otro investigador del CSIC que apunta la posibilidad de fraude, al contrario de lo que suelen decir los que esgrimen su análisis parcialmente para defender que las "caras" siguen siendo un misterio.
- 2003: "Tumbas sin nombre". Comparativa fotográfica.
En 2003, Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández nos sorprendieron con la publicación del libro "Tumbas sin nombre", en el que usan las muertes producidas por el asedio del Santuario de la Virgen de la Cabeza de Andújar en 1937 para justificar el origen de las "caras". En este libro, presentan unas comparativas fotográficas supuestamente realizadas con software usado por la Policía Científica (pero la comparativa no fue realizada por la Policía Científica, como sostienen algunos). En este "análisis" comparan las "Caras" aparecidas con fotografías de los miembros de la familia Chamorro fallecidos durante el asedio.
Hay dos cuestiones muy importantes en contra de esta teoría. El primero, María Gómez nunca afirmó encontrar ningún parecido entre las presuntas teleplastias y sus familiares. El segundo, que la comparativa no aporta datos significativos. Valga como ejemplo esta otra comparativa realizada por Rafael Cabello en la que se compara la teleplastia que según Jiménez y Fernández se corresponde con el rostro de María Gómez Cámara con la fotografía de otra persona ajena al "fenómeno Bélmez".
Como suelen decir algunos "investigadores" y "periodistas del misterio", haciendo gala de un cinismo digno de un récord Guinnes, que cada uno saque sus propias conclusiones.
- 1973: Precintado de la cocina de la "casa de las caras" por el notario de Huelma.
Sin duda, uno de los argumentos más usados. El 23 de julio de 1973, a petición de la familia Pereira, el notario de Huelma precintó la cocina de la casa de María Gómez Cámara. Según cuentan algunos defensores de las "caras", tras la retirada del precinto se pudo comprobar que habían aparecido nuevos rostros.
Pero, ¿por qué el notario no lo menciona en su acta, limitándose a decir: "B. Que tras examinar los precintos: a) Entiendo que, en general, se encuentran en el mismo estado, que queda reseñado en el Acta por mí autorizada de fecha veintitrés de Julio, bajo el número 462 de mi Protocolo general corriente"? Algunos "investigadores", como Iker Jiménez y Lorenzo Fernández, cortan las fotografías de las actas publicadas de forma que no se entienda este punto de las diligencias del acta notarial.
En realidad, las caras que supuestamente se formaron en la cocina precintada no aparecieron en ésta, sino en la cocina que se construyó para que María Gómez pudiera seguir cocinando. No obstante, si nos atenemos al testimonio de Ramos Perera, presidente de la Sociedad Española de Parapsicología, no habría sido necesario construir otra cocina mientras duró el precintado. Según comentó en una entrevista concedida a Javier Cavanilles y Francisco Máñez: "Tenía que acudir a un congreso en Andalucía y me desvié para ver cómo se había precintado aquello. Y mi sorpresa era que encontré a María de rodillas, fregando el suelo. Había recogido los precintos con los que el notario había dado fe de que aquello se había sellado."
- 1975: Análisis de J.J. Alonso (IHMV):
En octubre de 1975 se llevó al Instituto Hidrológico y Mineralógico de Valencia la cara conocida como "El Pelao" o "La Pelona", para que fuera analizada por su director, el profesor Dr. Juan José Alonso.
Este análisis es uno de los más usados por los defensores de la paranormalidad de las "caras", argumentando que en el análisis se descarta la presencia de sales de plata y, por tanto, su uso para la formación de imágenes.
Curiosamente, nunca se publica este análisis íntegro, tal y como fue publicado en la revista PSI Comunicación nº 3-4 (1976). Puede consultarse una copia íntegra de este artículo en Editorial Bitácora. Efectivamente, se descarta el uso de sales de plata, pero también indica claramente la presencia de cinc (Zn) tanto en el hormigón como en el mortero (apareciendo en tercer y cuarto lugar, respectivamente, en cuanto a porcentaje relativo en la muestra). Más interesantes aún son dos detalles que no se suelen contar. El primero es que el informe menciona textualmente "Aparece un compuesto melanocrato en la masa del hormigón y mortero, cuya distribución al azar (y no digamos voluntaria) o incidental, podría producir "imágenes" ". ¿Cómo se puede argumentar que este informe descarta la posibilidad de fraude cuando menciona expresamente esa posibilidad?
El otro punto interesante del informe del Dr. Alonso es el famoso "zapato del 39". He intentado varias veces, sin éxito, que algunos "investigadores" de las caras de Bélmez reconocieran que el informe dice textualmente:
"En macrofotografía (primero de visu) encontramos que el contorno de "la cara" coincide con la huella de un zapato del 39; lo señalo en la foto correspondiente (foto 2), junto con otro posible tacón y puntos donde la distribución (¿al azar?) de la materia orgánica empastada en el mortero puede crear "imágenes" ".
Además, da una explicación de cómo pudo formarse la "imagen". Por supuesto, muchos siguen diciendo que este informe demuestra que las "caras" no son un fraude. Realmente, hay que tener mucha "cara" para decir eso.
- 1991: Análisis del CSIC.
En 1991, el Padre Pilón, remitió unas muestras presuntamente tomadas de una de las "caras" de Bélmez de la Moraleda al Instituto de Cerámica y Vidrio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Estas muestras fueron analizadas por Francisco José Valle Fuentes y Juan Antonio Martín Rubí.
¿Qué dicen los defensores de las "caras" al respecto de este análisis? Lo mismo que con el anterior de J.J. Alonso: no aparecen sales de plata ni pigmentos.
La realidad es distinta. El primer problema que presenta este análisis es la recogida de muestras. El Dr. Valle Fuentes afirma no haber estado nunca en Bélmez de la Moraleda y que las muestras se las hizo llegar el Padre Pilón en dos sobres, con una masa de 30 y 60 mg cada una. La única prueba de que esas muestras realmente se tomaron de alguna de las "caras" de Bélmez de la Moraleda es la palabra del Padre José María Pilón. No obstante, aunque la cantidad de muestra recibida no era suficiente (estiman como cantidad mínima necesaria 1 gramo) ni siquiera para cubrir el portamuestras, los investigadores del CSIC hicieron todo lo posible para estudiarlas y redactar un informe de 8 páginas en el que no aparece ni una sóla cita a Bélmez.
En una entrevista concedida a Javier Cavanilles y publicada con autorización de Francisco Javier Valle Fuentes, éste afirma:
?He de decir, que leído hoy el informe y teniendo en cuenta todas las limitaciones que tuvimos, creo sinceramente que la sistemática analítica seguida fue correcta, pero cómo se indicaba en la sugerencia, hubiera sido necesario disponer de mayor cantidad de material (1 g mínimo de cada muestra); con esa cantidad se podrían haber conseguido resultados más fiables. A la vista de los resultados se puede añadir que la presencia de elementos cómo Zn, Pb, Cr, Cu y Ba deben ser relacionados con pigmentos o con algún material fritado".
El artículo de Javier Cavanilles puede consultarse en Editorial Bitácora. Vaya, otro investigador del CSIC que apunta la posibilidad de fraude, al contrario de lo que suelen decir los que esgrimen su análisis parcialmente para defender que las "caras" siguen siendo un misterio.
- 2003: "Tumbas sin nombre". Comparativa fotográfica.
En 2003, Iker Jiménez y Luis Mariano Fernández nos sorprendieron con la publicación del libro "Tumbas sin nombre", en el que usan las muertes producidas por el asedio del Santuario de la Virgen de la Cabeza de Andújar en 1937 para justificar el origen de las "caras". En este libro, presentan unas comparativas fotográficas supuestamente realizadas con software usado por la Policía Científica (pero la comparativa no fue realizada por la Policía Científica, como sostienen algunos). En este "análisis" comparan las "Caras" aparecidas con fotografías de los miembros de la familia Chamorro fallecidos durante el asedio.
Hay dos cuestiones muy importantes en contra de esta teoría. El primero, María Gómez nunca afirmó encontrar ningún parecido entre las presuntas teleplastias y sus familiares. El segundo, que la comparativa no aporta datos significativos. Valga como ejemplo esta otra comparativa realizada por Rafael Cabello en la que se compara la teleplastia que según Jiménez y Fernández se corresponde con el rostro de María Gómez Cámara con la fotografía de otra persona ajena al "fenómeno Bélmez".
Como suelen decir algunos "investigadores" y "periodistas del misterio", haciendo gala de un cinismo digno de un récord Guinnes, que cada uno saque sus propias conclusiones.









